¿El valor de mi trabajo?

Ilustración: Yissel Álvarez

Entre las informaciones que nos ha brindado el reordenamiento monetario en que se encuentra inmerso Cuba, una de las más reveladoras para mí ha sido el valor relativo que el Estado le confiere al trabajo de sus empleados. Ese valor se expresa, por supuesto, en las escalas de salarios nominales publicadas en la Gaceta Oficial.

Desde su publicación, dichas escalas salariales han suscitado los inevitables cálculos y comparaciones: cuánto gano, para qué me alcanza, quién gana más que yo… Esta última interrogante puede parecer mezquina, pero se justifica por la necesidad que tenemos todos de conocer el valor de nuestro trabajo (que es la suma de nuestro esfuerzo y de nuestra experticia) y cuáles son su utilidad y su impacto. Para bien o para mal, la historia ha querido que ese valor se exprese en dinero.

Estos son mis números. Yo soy profesor de la Universidad de La Habana. Actualmente, tengo la categoría docente de Instructor (la más baja en la enseñanza superior); no obstante, en cuanto las condiciones sanitarias lo permitan, pasaré a la categoría de Profesor Asistente, que tiene un salario básico de $5 060. Tengo también un doctorado, por el cual cobraré $820, y soy profesor principal de un año académico, cargo que lleva un pago adicional de $250. He decidido ignorar aquí los descuentos del 5% de la Seguridad Social y del 3% de impuesto sobre ingresos personales. Mi salario bruto será entonces de $6 130.

Entre las comparaciones que han hecho los trabajadores del sector estatal en las redes, quizás la más común haya sido —por lo pintoresca— entre el salario de un domador de circo y un médico residente: ambos de $5 060, que, como ven, coincide también con el de un Profesor Asistente.

Personalmente, he encontrado, en ofertas de empleo divulgadas recientemente, otras que me chocan más:

  • El Instituto de Medicina Tropical “Pedro Kouri” (IPK) ofrecía una plaza de especialista en contabilidad con un requisito de técnico medio. El salario básico es de $6 310.
  • La Dirección de Establecimientos Penitenciarios del MININT lanzó una convocatoria para formarse como educador penal. El requisito de nivel escolar es de 9no grado. Durante un curso de formación de cinco meses, se paga un estipendio de $4 000, aproximadamente lo que cobra un recién graduado en la enseñanza superior. Al concluir dicho curso y comenzar a trabajar, el salario básico es de $6 690, aumentado luego por otros pagos por condiciones de trabajo, grado militar y antigüedad.

Para brindar perspectiva, un Profesor Titular (la categoría docente más alta de la enseñanza superior) con el grado científico de Doctor —que, por demás, es requisito para acceder a esa categoría— percibirá un salario bruto de $6 380, apenas más que un técnico medio en el IPK. Si, además, es profesor principal de año académico, ganará $6 630, aún por debajo de un graduado de 9no grado en el sistema penitenciario. Vale acotar que, en la enseñanza superior, se eliminó el pago por antigüedad.

(Los profesores universitarios que ocupan cargos de dirección —jefes de departamentos, vicedecanos, decanos, vicerrectores, rectores, etc.— tienen salarios más altos; pero, como son minoría, no los considero aquí.)

Estos números no son arbitrarios. Como decía al inicio, están motivados por el valor relativo que el Estado le confiere al trabajo de sus empleados. De hecho, entre los eslóganes que acompañaron el proceso de reordenamiento, “valorizar el trabajo” y “arreglar la pirámide invertida” se coronaron en el hit-parade. Pero ¿esta es la pirámide “enderezada”, en la que el trabajo de un Doctor en Ciencias vale menos que el de un graduado de 9no grado? ¿El de un Profesor Titular, menos que el de un educador penal?

Es cierto que la enseñanza superior forma parte del sector presupuestado, pero presupuestado no significa improductivo. La enseñanza superior produce científicos y profesionales altamente cualificados, y genera ingresos por concepto de patentes, servicios nacionales e internacionales, estudiantes extranjeros, etc., que alimentan el mismo presupuesto estatal que la sostiene. ¿Qué produce el sistema penitenciario?

El mensaje para mí ha sido claro y la decepción, aplastante: eso es lo que valen mi trabajo y mi formación. Sabía que la percepción social de la educación había sufrido; no imaginaba que el Estado la compartiera y la ratificara.

Los profesores universitarios trabajamos en condiciones que ni de lejos son óptimas: aulas insuficientes, estudiantes hacinados, a menudo sin disponer de bibliografía actualizada más allá de la que cada profesor pueda gestionarse por sí mismo, cargas docentes elevadas, poco o ningún apoyo tecnológico. En esas condiciones, nos las arreglamos para graduar profesionales que compiten con los de cualquier otro país (la prueba es que muchos se van de Cuba y les va divinamente) y para hacer ciencia y publicar resultados de investigación. Y resulta que, además, debemos ahora hacer las paces con que nuestro salario más alto ha quedado por debajo del de un técnico medio o de un graduado de 9no grado con un curso de cinco meses.

Es sabido que los salarios en el sector estatal cubano están ligados a las plazas y no a las personas que las ocupan, de manera que dos personas que realizan el mismo trabajo —o sea, que ocupan la misma plaza— perciben el mismo salario. Eso es justo. Es cierto además que algunas plazas tienen determinados requisitos, como el nivel escolar, y que el salario refleja esos años de estudio o, al menos, lo intenta. Eso también es justo.

Lo que no es de ninguna manera justo es someter a los formadores de profesionales e investigadores de este país a la humillación que implica ganar menos que un graduado de 9no grado sin ningún tipo de formación profesional ni científica, que solo ha tenido la “suerte” de trabajar para el MININT.

No quiero que se me malinterprete: el joven educador penal del sistema penitenciario tiene todo el derecho del mundo a ganar un salario decente; máxime, cuando su trabajo conlleva riesgos. Imagino además que el salario y los beneficios asociados (que no vienen al caso, pero que son difíciles de ignorar) funcionan como un incentivo para ocupar plazas por las que los jóvenes no suelen interesarse.

Pero los jóvenes tampoco se están matando por ser profesores. Los graduados que deciden cumplir su servicio social en la enseñanza superior lo hacen por verdadera vocación algunos, por comodidad otros. En ambos casos, no suelen durar mucho en la universidad. Una vez que cumplen sus dos o tres años de servicio social, se van a buscar mejores oportunidades, como es lógico, y su lugar lo ocupan otros recién graduados. El resultado es la brecha generacional que aqueja a las universidades del país: recién graduados en un extremo, profesores de “la vieja guardia” ya jubilados en el otro. La generación intermedia, que es la que necesariamente debería asumir el grueso del trabajo, es minoritaria.

Ignoro el razonamiento detrás de las escalas salariales, porque no se ha explicado públicamente. Vendría bien entonces que algún teórico, burócrata, cuadro del Partido o cualquier combinación de las tres explicara qué universidad es la que puede sostenerse a base de recién graduados en servicio social y profesores ya jubilados recontratados a tiempo parcial. ¿Cuál es el país que puede siquiera imaginar, aun a larguísimo plazo, salir del subdesarrollo sin una enseñanza superior valorada justamente?

La educación podrá ser una conquista de la Revolución cubana, pero esa conquista no puede vivir solamente en los titulares de los medios oficiales. Hace falta que la realidad se ajuste al discurso.

El magisterio podrá ser una profesión vocacional, pero eso no exige que la vocación sea la fe ciega e inquebrantable que permite vadear privaciones y vejaciones.

Ahora mismo, solo puedo pensar en los recién graduados que tenemos en la facultad, que están evaluando las perspectivas de una vida profesional en la academia. Sobre ellos recaen responsabilidades docentes que no les corresponden, simplemente porque no hay quien las asuma. Recae sobre ellos también el peso constante de las expectativas: de ellos se espera que sean el relevo urgente de un claustro cada vez más envejecido.

¿Cómo “enamorar” a esos recién graduados, cuando, por mucho que se esfuercen estudiando, trabajando e investigando, nunca van a ganar más que un educador penal con 9no grado?

10 thoughts on “¿El valor de mi trabajo?

  1. Es una lastima o accion maligna, ignorar y no insertar a los «maestros» en las mas altas escalas salariales, todos, absolutamente todos, hemos sido beneficiados, con su entrega, sacrificio y experticia, por eso el sistema educativo cubano, va en declive, sin palabras, aleccionadora reflexion, Gracias Ernesto.

  2. Hola profesor Wong. Muy de acuerdo con usted. No se arregla la pirámide. Soy periodista universitaria y el salario es $4810. Tampoco estoy de acuerdo en ganar menos que un técnico medio.
    El salario de los técnicos y domadores es el que, acaso, esté bien y el de los profesionales de nivel superior esté mal. Debió establecerse un salario básico para obrero, técnico y universitario y a partir de ahí se suman los pagos adicionales por otros conceptos como maestrias, doctorados, etc. Gracias Un saludo

  3. El salario en Cuba es simbólico. Por ejemplo, cuanta plata se necesita para recargar un móvil? Prácticamente un tercio del salario mínimo, es adsurdo que el salario no pueda responder a las necesidades del hombre. Recientemente Vladimir Putin señaló en su intervención en una conferencia de carácter internacional de que su país había logrado en estos últimos años sacar de la miseria a cientos de ciudadanos.
    Se requiere por parte de cualquier estados programas que faciliten este fin.
    El estado tiene que preocuparse de temas cómo salarios, pero esta en el deber de crear las máximas condiciones para que sus ciudadanos generen riquezas que ayuden a fortalecer el valor salarial, o sea desde mi punto de vista se necesitan hacer cambios radicales en la política económica si queremos darle el debido Valor al Salario. No es el salario el responsable de su preocupación más bien es el nivel de gestión.

  4. Pues es la dura realidad que viven los profesionales cubanos desde cualquier punto, a veces pienso que los dirigentes de nuestro país más que personas normales son personas con una incapacidad insólita, nada que el aumento de la escala salarial fue la justificación para el desmesurado aumento de los servicios y demás

  5. Muy interesante, juicioso, sensato,justo.
    Para añadir un comentario a lo comentado sobre la antiguedad en Educación, era la oportunidad especial para garantizar la permanencia en el sector, aunque fuera: tanto por 20 años de servicio, tanto por 30 años o más, pero no, los jóvenes concluyen el servicio social y en su mayoría ojos que te vieron ir;sin mencionar la humillación que significa que con casi cuatro décadas de trabajo, ellos casi reciengraduados devenguen tu mismo salario,y créanme no tiene mucho que ver con el salario en sí, es lo otro, es lo que se va perdiendo a largo aplazo para nunca recuperar ,a dónde iremos a parar?Era repito, la oportunidad para,como dice el genial profe Ernesto » enamorar » a los jóvenes para que se mantenga ‘ una tradición ya perdida. Gracias por su análisis

  6. En un documental ví una vez, que en Japón, después de los empresarios, los mejores pagados son los maestros. Porque de la buena formación que den a las nuevas generaciones depende el futuro del país. Tan simple como eso.

  7. Solo voy a acostar q en la radio de ayer (radio reloj) y en la revista de la mañana, se ha divulgado lo que ha acotado el presidente de la República, que uno de los propósitos de el reordenamiento monetario y cambiario es estimular que a cada cual según su aporte, a cada quien será su salario. Eso, aún no le visto y soy testigo por mi propia experiencia, y doy Fe de eso. El nuevo salario está muy, pero muy lejos de satisfacer las pretensiones del presidente en este sentido, pero digo más es desestimulante para las nuevas generaciones. Ya yo soy un viejo, q casi me da igual q me mejoren el salario o no, siempre voy a seguir aportando a mi país a mis compatriotas, si importarme mucho lo q los gobernantes digan o hagan, pero los pinos nuevos, ..esos sí me preocupan. Ojalá se resuelva esto, que sí es un problema serio y hasta políticos, razón por la que han dado su sangre algunos próceres de nuestra historia.

  8. Soy de la opinión, que jamás hemos pensado realmente en el valor del trabajo y su remuneración “Cada cuál según su trabajo, a cada cual según su capacidad”. No hemos desarrollado nuestra economía en los últimos 30 años, aún con la experiencia y la visión de un campo socialista que se derrumbaba, seguimos con miedos, mitos y en busca de otro que mantuviera el viejo formato económico, y n lugar de crear uno nuevo y creador. Hoy nuestra economía es el reflejo de todo lo mal realizado, en dejar que nuestras tierras estén casi en su totalidad sin cultivar, pues solo una fracción de ella brinda frutos, destruimos una industria azucarera milenaria, patrimonio de nuestro país, no generamos nuevas industrias, casi no generamos nada e importamos casi todo, Pendemos de una economía centralizada, y sin recursos, y damos palos de ciegos todos los días, y cada vez que se equivocan, ese error va contra nuestro pueblo, este es el verdadero fenómeno, el ordenamiento responde a eliminar una política de subsidios, en un momento histórico que no tocaba. Pandemia y economía global en serias dificultades, todo mal, y lo peor sin duda, el salario y el costo de vida, el reconocimiento a la educación, pilar sin duda de esta revolución, pues hoy Cuba lo único que tiene es profesionales bien formados, educación que ya son tres décadas que la ha dañado y porque, por no reconocer a sus educadores, por no retribuir su esfuerzo, por una vez más no tener visión de hasta donde es importante la educación y la formación y en Cuba. Excelente su comentario, se que no es el salario lo que le molesto, pues igual no alcanzará aún se lo dupliquen HOY, es la manera absurda de cómo manejan las escalas salariales en Cuba, pero Profe, hace unos años un policia, que quizás no pasaba de 7mo grado ganaba más que cualquier profesional. Nada ha cambiado. Se ratifica lo mismo y lo mismo.

  9. Coincido con las opiniones anteriores. No se han tenido en cuenta a los profesionales de la Educación Superior. En mi caso muy particular tengo la categoría Instructor, gano 4800. Acabo de graduar a mis estudiantes y ya ellos, trabajando en una secundaria básica, ganan 5060. Pirámide invertida. Nadie nos da respuesta. Ganamos menos que un profesor de la Enseñanza Media y tampoco cobramos antigüedad.
    Y no he hecho notar que para hacerme Profesor Asistente y ganar 5060, debo someterme a un grupo de ejercicios que demandan de preparación y estres, situación por la que no pasa ningún recién graduado que trabaje en la enseñanza media. Nada, parece que la medida tomada es para que ningún profesor salga de la Enseñanza Media para la Educación Superior.

  10. Hasta que no se.pague por resultados todo será injusto en relación a salario se hable. Pero es una realidad que el pago a los profesores universitarios es una miseria. Soy titular y doctor con 27 años de trabajo… sin palabras este tema. Me siento cada día peor . Por eso se van los jóvenes y todos los que encuentran una oportunidad. Es verdaderamente una catástrofe este reordenamiento.

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