¿Podemos tener refugios para mujeres abusadas en Cuba?

En colaboración con YoSíTeCreo en Cuba

 

La abogada Deyni Terry Abreu es un referente del activismo feminista en Cuba: por años ha estado al frente de iniciativas como Alianza Unidad Racial, desde donde se ofrece educación y asesoramiento jurídico gratuito a personas que han vivido situación de discriminación racial o de género.

Al mismo tiempo, Terry Abreu se ha especializado en derecho a la vivienda, un tema clave a analizar en la búsqueda de alternativas para refugios temporales para mujeres afectadas por la violencia machista en Cuba, y sus descendientes.

Con el enfoque minucioso que la distingue, en esta entrevista la jurista propone una revisión a la institucionalidad del sector de la vivienda para saldar esta deuda social.

¿Cuál es la situación actual de la vivienda en Cuba?

La situación de la vivienda en Cuba continúa siendo crítica, pues si bien se han ejecutado nuevos inmuebles, el alto nivel de deterioro de las casas ha ido en aumento, a lo que se suma que hoy las ejecuciones están por debajo de las demandas.

Actualmente, la vivienda constituye el patrimonio más importante de las familias en Cuba. La solución a los problemas habitacionales no ha tenido una adecuada prioridad.

Una disposición constitucional enfatiza en la posibilidad de una vivienda adecuada para todas las personas. Sin embargo, las malas construcciones, las ejecuciones ilegales, los barrios llamados “insalubres”, las comunidades de tránsito, los albergues y auto albergados, siguen creciendo. Estamos hablando de un problema complejo.

Es cierto, y me consta, que la Ley General de Vivienda (LGV) propone que las personas tengan una vivienda confortable y en ese orden han surgido nuevas normas, y han tenido lugar modificaciones legales que promueven la construcción y reparación de viviendas. Pero es insuficiente el ingreso económico de las personas para asumir ciertas ejecuciones, y las familias como gestoras de las modificaciones, rehabilitaciones o nuevas construcciones manifiestan su descontento, sus carencias. A todo esto se une la intensidad de los trámites burocráticos al momento de resolver cuestiones relativas a la vivienda.

Incide a su vez el desarrollo socioeconómico del municipio donde se encuentre enclavada la vivienda, el aumento de familias monoparentales y reconstituidas- formadas a partir de divorcios o de vínculos disueltos-, la aceptación de familias que no son heteronormativas, lo que ha creado en muchos núcleos familiares nuevos conflictos respecto al tema habitacional, y la presencia de una o más generaciones al interior de una casa. Para esta realidad, el sector de la vivienda no se preparó.

Por esta y otras razones considero que se requieren de mayores esfuerzos y estrategias para solucionar el problema habitacional en Cuba.

¿Cuáles son los obstáculos principales que podría presentarse a la hora de implementar refugios temporales para personas que viven situaciones extremas de violencia de género?

 

Los principales obstáculos están en la falta de unidad  para la acción y de criterios que se observa entre los proyectos y entidades institucionales, y las personas que desde el activismo persiguen el mismo objetivo. Una unidad de acción sería fuerte y lograría llamar la atención del Estado en este aspecto.

La marcada necesidad de protagonismo en algunas ONGs y la interpretación errada de las finalidades, son un escollo mayúsculo.

También está el hecho de minimizar o no prestar atención a la problemática actual que es el incremento de los delitos contra mujeres y su descendencia.

Otra limitante está en los operadores administrativos y de Derecho. En el primer grupo se encuentra la policía, que tiende a ser poco receptiva y en ocasiones asume posturas machistas y discriminatorias frente a las innumerables denuncias sobre violencia de género, lo que trae consigo que el problema siga viéndose como inexistente o de poca atención. Es la policía la que conoce primero de la víctima, la que debe accionar para que esta vaya a un área neutral donde pueda estar protegida. Sin embargo, justifican constantemente a los agresores con explicaciones insulsas.

Y como máximo actor, la Vivienda. Las Direcciones Municipales y Provinciales de Vivienda deben planificarse para que dentro de su fondo habitacional existan inmuebles destinados a la protección de las víctimas. Así como hay casas en repartos aislados que son dadas a trabajadores del Ministerio del Interior y a funcionarios, otras para descanso u otros fines, debe incluirse este tipo de hogar refugio. Es un trabajo de todas y todos, que deberá ser multilateral, objetivo, centrado, donde se entienda la necesidad de preservar el bien más preciado que es la vida.

En algunas provincias de Cuba, situadas en áreas de difícil acceso, zonas montañosas, rurales, hay un elevado índice de violencia y los gobiernos locales no ven la situación como un asunto prioritario. En esas zonas, el sector agrícola es el que define las agendas anuales y las condiciones habitacionales de las personas no están en primer orden.

En tanto se siga mirando con indiferencia el asunto y no se diseñen estrategias conjuntas, no se van a implementar los hogares refugios en el país.

¿Cuáles pueden ser las posibles soluciones o alternativas de refugio temporal para personas violentadas (especialmente personas trans, mujeres y sus hijes, etc.) en el escenario cubano actual, donde existe un fondo habitacional deteriorado y escaso?

Ciertamente en el escenario cubano existe un alto deterioro del fondo habitacional. Sin embargo, en medio de esa situación se han ejecutado obras nuevas. Una solución es esa: construir un inmueble destinado a este fin en cada territorio.

Sabemos que las personas que van allí, no estarán haciendo turismo, ni residiendo como si fuera una casa propia. Estarán protegiendo la vida de su prole y la de ellas.

Seguir escuchando que hay problemas de vivienda, que hay cerca de un millón o más de albergados, que hay carencia de materiales de construcción por el bloqueo, continúa siendo una justificación. La necesidad de implementar refugios temporales en Cuba, no es un caso aislado. Varios países en el contexto latinoamericano cuentan con esta experiencia y en nuestro caso, numerosas investigaciones y trabajos hacen referencia a la violencia, por tanto, existe la base documental que justifica esta necesidad.

Si una nueva ejecución de obra se ve afectada, hay que reunirse con el departamento de Control de Fondo municipal y/o provincial y “tocar con la mano” la disposición. Siempre algo aparece, es solo pensar en serio y querer solucionar una problemática acuciante.

¿Existe alguna acción afirmativa para los casos de violencia de género y el otorgamiento de viviendas o de plazas en los albergues?

Desde mi experiencia puedo aseverar que la violencia de género no ha sido un elemento que se ha tenido en cuenta al momento de la entrega de inmuebles, ni al ubicar núcleos en determinado albergue.

El indicador que se mide es la cantidad de personas integrantes del núcleo.

En reiteradas ocasiones he podido constatar reclamaciones de mujeres para que se tenga en cuenta determinada condición médica de una hija o de varios de sus hijos, o en los casos de tener adultos mayores en su familia, y estos pedidos no siempre progresan. Incluso para un feliz término, implica un alto nivel burocrático y en ocasiones desisten y aceptan lo que se les ofrece.

Abundan casos de maltratadores que llegan al nuevo inmueble y resultan más violentos que antes.

La política en el tratamiento para las asignaciones de albergues o nuevas viviendas no ha incorporado una mirada de género. Se habla de favorecer a las madres con dos o más hijes, se enuncian beneficios que en la práctica no se materializan.

El tema albergue y otorgamiento de viviendas ha generado y aún genera tensiones, y tiene repercusión en las familias más pobres y sobre todo en las mujeres que son parte de estos núcleos.

En los eventos de la Unión Nacional de Juristas de Cuba, en los propios encuentros de vivienda, incluidas reuniones gubernamentales, no se valoran las necesidades teniendo en cuenta los casos de violencia de género.

Sería interesante incluir en las investigaciones la cuestión de la violencia de género, doméstica o la intrafamiliar, porque los resultados darían la pertinencia de solucionar otras problemáticas.

¿Conoces alguna experiencia fuera de Cuba que valga la pena estudiar y observar en aras de aprender qué hacer y cómo hacerlo?

Conozco la experiencia de Perú. En principio imparten cursos para el fortalecimiento de capacidades de las defensoras con enfoque de género y sobre los derechos de la mujer, aportando conocimiento o constatando experiencias desde la práctica.

Existen políticas públicas aplicadas, basadas en enfoque de género. Por ejemplo, hay un Ministerio de La Mujer. Además existe un Ministerio de Justicia y Derechos Humanos y se realizan audiencias públicas sobre violencia y acoso contra las mujeres en el ámbito político. Y esencialmente existen varios Centros de Emergencia Mujer, estructurados con un equipo multidisciplinario que incluye psicóloga, abogada, socióloga y en algunas experiencias incluyen un agente policial o estos mismos centros sesionan (por solicitud estratégica) dentro de estaciones policiales, para estar más cerca de las víctimas violentadas. Se realizan visitas a poblaciones vulneralizadas y en la Defensoría del Pueblo se dialoga sobre los derechos de la mujer.

Si al menos Cuba implementara lo referente a los Centros de Emergencia Mujer, donde las víctimas acuden hasta con sus hijes y desde el momento que entran en el recinto que sirve de sede están siendo totalmente protegidas, ganaríamos en la protección psicológica, física y en la preservación de la integridad personal.

 

 

 

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