Danza por el Guaso

Ilustración Carolina Holguin Pérez

Guantánamo, la provincia más oriental de Cuba: en uno de los meses más difíciles de la pandemia un grupo de artistas camina hacia un ensayo de grabación por el barrio Las tres caobas. Sienten la fetidez del río Guaso. Por primera vez, deciden hacer algo al respecto.

Estos jóvenes pertenecen al grupo de arte experimental Médula de Cuba y desde el mes de mayo validan su arte no en las tablas de un teatro, sino en el paisaje contaminado del río principal de la ciudad. Decenas de instantáneas, testimonio gráfico de su preocupación por el medio ambiente, se han hecho virales y ganado aplausos en otro escenario, el de las redes sociales.

En las imágenes compartidas, Yoel González y Dianet Lobaina interpretan singulares coreografías para los lentes de Hugo Pedroso y Miguel Ángel Betancourt, mientras crean un agudo contraste entre la belleza de sus poses y la toxicidad del lugar. Con la premisa Demanda y comparte, danza y fotografía se han unido para declarar la urgencia de acciones en favor de los ecosistemas cubanos. Se necesita, entre otros impulsos, extender la educación cívica, el interés de los gobiernos locales y la sensibilidad que a menudo llega de la mano del arte.

La Médula de Cuba: arte como forma de vida

Médula de Cuba es una compañía creada en 2014 en la oriental provincia y aúna artistas de distintas ramas, en especial de las artes escénicas. Formados en academias profesionales, algunos de sus integrantes han merecido varios galardones y bailado en teatros internacionales como Ópera de París o el Bolshói, en Moscú. Su paso por la escena de la ciudad es también reconocido, aunque su más aclamada actuación ha sido danzar en medio de la contaminación del Guaso, que desemboca en la bahía guantanamera.

Se han inspirado en la danza contemporánea. Con la expresión corporal y el propio espacio en el que se adentran buscan «verse mucho mejor que la basura, y llamar mayor atención», explica Yoel González, uno de los bailarines. Por eso se reúnen de forma esporádica para ejecutar estas presentaciones que tienen de público más inmediato a la suciedad del lugar, y que no están exentas de peligros.

 

«Hemos caminado por encima de tubos de hierro por más de 2km, que si resbalas puede ser letal. A veces hay que meterse en aguas contaminadas. En una ocasión nos caímos en una zona albañal del Reparto Obrero, y tuvimos que salir corriendo a bañarnos porque uno fácilmente puede enfermarse. Ya tenemos lesionado al camarógrafo y un músico con un pie enyesado, pero nos sentimos orgullosos a pesar del riesgo», cuenta González.

Desde el punto de vista técnico también es todo un desafío, ya que salen de su zona de confort hacia un contexto hostil: «Ha sido el trabajo más difícil, pues es cuando uno se enfrenta al concepto, no es el teatro o la ley de la escena. Aquí está todo reunido de verdad: la dramaturgia compacta, lo que transmite la música, el río como banda sonora, el olor, las moscas…», confiesa el joven.

Por otro lado, han tropezado con algunas instituciones que, por el tono demandante de sus publicaciones, se han visto aludidas. Sin embargo, todo ha valido la pena:

«Yo siempre he bailado dentro de un teatro –explica el bailarín–, pero me sentía incómodo. Este es el mejor escenario que tenemos y que hemos tenido. Hay algunas páginas de aquí de Guantánamo que reciben en pocos días hasta 2000 likes y muchos comentarios. Después de casi 12 años de carrera como bailarín es ahora que la población me conoce y es por el tema del río y su protección, que es sensible para todo el mundo. Para mí, el mayor impacto y el mejor aplauso lo estoy sintiendo ahora».

Yoel y su tropa ya son identificados por seguidores de diversas partes de la Isla, y del mundo, como los chicos del Guaso.

Los sufrimientos del Guaso

La realidad de este afluente desconsuela. Cuenta Yoel que donde antes había recreación, ahora parece un pantano. «Se cambió el objetivo, al punto que las instituciones tienen sus zonas para desechar productos de todo tipo, que nadie recoge. Hay quienes tienen sus escondites, y debajo del puente y detrás de los carteles vierten su basura también. Todo termina ahí: las aguas negras, la sangre del matadero, y hasta hay lugares donde incluso arrojan el aceite del  ferrocarril».

La situación se complejiza, pues la contaminación genera otros daños. Los vertimientos, por ejemplo, de materia orgánica de las industrias azucareras y agropecuarias o aguas albañales, alientan la proliferación de especies invasoras como el jacinto de agua (Eichhornia crassipes), debido al exceso de nutrientes. La planta representa un peligro para la biodiversidad local al alterar la temperatura y disminuir de forma drástica la llegada de oxígeno al agua[1].

No es de extrañar entonces que sean numerosas las quejas sobre el mal olor, la muerte de peces, manifestaciones de enfermedades respiratorias y la imposibilidad de disfrutar los baños de antaño en las hoy fétidas aguas del Guaso[2].

No obstante, el mensaje de Médula es esperanzador:

«Primero quisimos presentar el problema y luego subimos para enseñar el corazón del Guaso. En estos nuevos lugares tuvimos muchas más oportunidades de trabajo por los tesoros naturales que hay río arriba. Es donde nos sentimos mejor, aunque es más difícil el acceso porque no hay ningún camino para llegar, en especial con todos los equipos. Pero lo importante es que vean el daño que se está haciendo y lo hermoso que puede y debe ser el río. Cuando la gente ve las fotos, no pueden creer que sea el mismo lugar. Hay zonas que naturalmente tienen profundidad y espacio para crear zonas de recreación de forma organizada, con un pensamiento de desarrollo sostenible».

Del arte y su compromiso con el medio ambiente

En el mundo de las artes, la presencia de la naturaleza siempre ha sido esencial como elemento simbólico o para la contemplación del público. Sin embargo, desde el pasado siglo es notable su desplazamiento desde el background hacia el centro de muchas creaciones que añaden a lo estético una marcada preocupación ética.

Dentro del llamado «arte ecológico»[3], poco se han estudiado las prácticas danzarias, ya que han sido más representativas las artes plásticas, las instalaciones o la arquitectura[4].

Aunque no basta la representación para declarar una conciencia ambiental de fondo, es indiscutible que existe una estrecha relación con la naturaleza en la historia del arte cubano, por ejemplo. En la pintura contamos con un Tomás Sánchez que ha plasmado basureros en sus lienzos desde los años 90 y en la diáspora tuvimos a Ana Mendieta, con performances que interconectaban el cuerpo humano con el medio circundante. La lista es amplia, y ahora se incluye la propuesta de Médula, al usar la danza performática para destacar el espacio afectado por los desechos procedentes de industrias, instituciones y viviendas cercanas.

El arte posee la capacidad de añadir valores al más inesperado objeto, subvertir su realidad y crear los vínculos afectivos tan necesarios para fortalecer la educación ambiental. Y es que no basta con mostrar fríos datos científicos, es preciso también estimular la empatía. Existen obras cuya estructura interna se asocia a cualidades intrínsecas de lo natural (entropía, complejidad, organicidad, etc.); otras que se responsabilizan con su impacto ambiental como parte de su discurso y praxis; y están las que se declaran explícitamente activistas, enfocadas en problemas específicos[5].

Un poco de todo esto pudiera describir la obra en construcción de Médula, con sus coreografías tan constantes como los ciclos naturales. Su narrativa ha evolucionado: de las primeras escenas inmersas en la basura ahora buscan el nacimiento del río, allí donde la belleza perdura, casi inaccesible.

Existe también una fuerza poética en la imagen del cuerpo como «objeto» que sufre, al igual que el espacio representado; un sentido de materialidad difícilmente alcanzado en otras representaciones artísticas. Los pies descalzos se conectan directamente a la tierra y las ligeras vestimentas regresan al espectador al hombre natural (aunque la mascarilla delata su contemporaneidad). Ningún movimiento es fortuito: hay agarres, contorsiones, entrecruzamientos, extrañas geometrías; el organismo cede y «fluye», siempre en un intento de simbiosis con lo que le rodea. Ese particular lenguaje se articula para salvaguardar nuestro patrimonio natural; obliga a preguntarnos a dónde van y cuánto daño hacen los desechos de un hogar común o una fábrica.

Quedamos entonces a la espera de soluciones para el Guaso, aunque ya sabemos que se impone la unión de la voluntad política y la conciencia colectiva.

El descuido y la desidia han hecho de la basura un monstruo implacable, tanto así que la crisis ambiental se ha convertido en motivo cada vez más recurrente en nuestras creaciones culturales. Por su parte, Médula de Cuba continúa en la búsqueda de esa armonía con la naturaleza, convirtiéndose en un grato ejemplo de arte comprometido y resiliente.

[1] Ávila Barroso, L. y Palma Torres, A. “Jacinto de agua. Una experiencia de incentivo económico espontáneo, que contribuye al control de la especie”. En: Experiencias de evaluaciones económicas e incentivos en EEI vegetales, pp. 186-204. Delegación del CITMA de Las Tunas.

[2] http://www.venceremos.cu/guantanamo-noticias/16597-contaminacion-del-rio-guaso-tribulaciones-en-santa-maria

[3] Movimiento artístico nacido en los sesenta, cuya conceptualización se enmarca en el contexto y las prácticas occidentales, en especial en los Estados Unidos.

[4] Clavel, Joanne et Ginot, Isabelle. “ Écologie politique et pratiques du sentir: trois exemples chorégraphiques”. En Ecozon@, Vol 6, No 2, pp. 82-93

[5] Domínguez Varela, Néstor. “Praxis y motivos: cómo y por qué hacer arte ecológico”. En Ecozon@, Vol 6, No 2, pp. 54-66

 

One thought on “Danza por el Guaso

  1. Fantástico !!!! Admiro su Trabajo!!! Tanto el de Medula, que son unos Genios !! Y el de vuestro portal Cotextomagazine.com, que recoge una bonita y clara retrospectiva de este magnífico esfuerzo.

    Es claro:

    Estás acciones son parte de una Necesidad de Despertar por parte del Ser Humano, que ha de ser Colectiva para que funcione y para que nos preserve.

    Además es linda está intención porque va más allá de las subjetividades humanas, las cuales muchas veces son tan irreales como terribles e incenzatas.

    En fin…

    Algo Muy importante y motivante aquí es el Mensaje de Esperanza y los Hechos Realizados !!! Utilizando y reconciliado lenguajes que en las mentes más y menos ortodoxas no osan relacionar, porque como ya me han dicho: «En tu proyecto veo la Danza, pero la basura, eso no» o «lo que tienes en mente son un montón de ideas revueltas» … Triste Humanidad,
    Por eso hablo de un Despertar !!!

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