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Sacar polvo de la humedad: emprendedoras en la pandemia

Ilustración: Abel Puente Cotilla

La crisis debido a la Covid-19 deja poco espacio para el optimismo. Aquello que conocíamos como vida cotidiana parece historia antigua. Sin embargo, los días siguen su curso y de alguna manera hay que continuar.

Para emprendedores y emprendedoras cubanos el confinamiento ha significado cortar las cadenas de suministros, la imposibilidad de que los trabajadores lleguen a sus puestos, junto a la pérdida de una parte importante del mercado, con la interrupción del turismo.

«Hemos tenido que dejar de trabajar, tenemos el taller cerrado, y la producción está al 1 %, prácticamente», afirma Adriana de la Nuez, fundadora de la cooperativa Vitria, dedicada al trabajo con vidrio.

Tras paralizarse los Almacenes de San José, en La Habana Vieja, donde muchos negocios tienen su centro comercial, la marca de jabones artesanales D’Brujas también cerró su punto de venta en el Vedado. «Eso, por supuesto, trajo como consecuencia que nos quedáramos con una gran cantidad de inventario, más lo que teníamos en ambas tiendas», cuenta Sandra Aldama, dueña del negocio.

Estas dificultades coinciden con el panorama de la región. «Las pequeñas y medianas empresas (PYMES) que dependen de las ventas diarias y tienen escasas o nulas reservas de liquidez también pueden verse sometidas a un grave estrés financiero, y es posible que tengan que despedir trabajadores», señala un informe reciente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

No obstante, el cuidado debe empezar por casa: proteger a los propios empleados y respetar las orientaciones de aislamiento social se convierten en prioridades, aun cuando está en juego la supervivencia del proyecto económico, de los sueños.

«De esta salimos juntos», una de esas tantas frases motivacionales que circulan en redes sociales es parte de la respuesta de Ciclo Ecopapel, un emprendimiento que realiza productos utilitarios con papel y cartón reciclado.

Ciclo contrata a 14 personas, de las cuales más de la mitad son mujeres. Como para otros negocios, la Covid-19 ha sido una prueba de resiliencia.

No obstante, gracias a la mirada previsora de su propietaria, Yunairy (Yuyú) Estrada, cuentan con un pequeño respaldo financiero para momentos de contingencia.

«Para evitar despidos elaboramos un plan de producción durante un máximo de cuatro meses sin ningún ingreso, y así no se le afecta el empleo a ningún trabajador del taller», explica la emprendedora.

«Por ahora pagamos 15 días de salario promedio a todos los trabajadores para que estuvieran en sus casas y no se vieran muy afectados económicamente», destaca Yuyú. Aunque necesariamente perciben una afectación salarial, considerando que su sistema de pago depende de la productividad, al menos de esta forma todos sobreviven.

Además, reajustaron los horarios para que asistan con menor frecuencia, y evitar que varias personas coincidan en un mismo espacio (a pesar de que el local cumple con las medidas de desinfección).

Entre las estrategias más utilizadas por los pequeños negocios para mantenerse a flote están los pedidos a domicilio y el uso intensivo de plataformas online.

«Decidimos habilitar el servicio de entregas los martes y los viernes, para así limitar el período de exposición –comenta Adriana Heredia, fundadora de Beyond Roots, emprendimiento para promover la cultura afrocubana–. Adicionalmente, damos la opción a quienes viven más cerca de pasar por la tienda esos dos días, solo en las mañanas».

Esta crisis, como otras, pudiera llevar dentro la semilla de la oportunidad. «Hemos movido todo nuestro trabajo al mundo digital con lo cual estamos llegando a un mayor número de personas. Más del 70 % de los pedidos que hemos recibido son de clientes nuevos –asegura Adriana–. También hemos aprendido muchísimo sobre cómo explotar las redes sociales para mantener una conexión cercana con el cliente. Definitivamente, son prácticas que pensamos conservar».

En franco desafío a la adversidad, han florecido las iniciativas solidarias por parte de trabajadores y titulares de pequeños negocios, como ocurrió durante la recuperación tras el tornado que asoló La Habana en enero de 2019. Por ejemplo, Ciclo Ecopapel entregó nasobucos (mascarillas) a un hogar materno, mientras ancianos y niños sin amparo filial recibieron jabones donados por D’Brujas.

Tal como el problema nos afecta a todos, las respuestas vendrán también de todos.

 

Nada se destruye sin que algo se levante

La máxima martiana deviene fuente de inspiración. Pocos momentos como este para que salgan a la luz debilidades y fortalezas, y, con ellas, las posibles rutas hacia mejores escenarios.

«Los emprendedores, las empresas jóvenes y las instituciones que los apoyan están dentro de los grupos particularmente afectados por la pandemia y deben ser tenidos en cuenta en las medidas de alivio que se propongan desde las políticas públicas. (…) Hay que actuar rápidamente para que los emprendedores dinámicos e innovadores y los ecosistemas de apoyo puedan ser parte de la solución», sostienen consultores del BID.

Hasta septiembre de 2019 había en Cuba 617 974 cuentapropistas, de los cuales 36 % son mujeres. Entre ellas, las propietarias constituyen minoría. La estructura del empleo femenino también debe considerarse en las medidas de contingencia. «Las mujeres que han emprendido sus propios negocios y son dueñas suelen tener resultados exitosos y sostenibles. Las contratadas son más inestables», advierte la economista Teresa Lara.

Hoy viejos reclamos del sector no estatal reaparecen como necesidades apremiantes. Así ocurre con la adquisición de insumos y materias primas. «Se deberían impulsar medidas que permitan a los ‘trabajadores por cuenta propia’ crear sus propias fuentes de suministros, a partir del otorgamiento de algunas tierras ociosas, por ejemplo», comenta Adriana Heredia, economista de profesión.

William Bello Sánchez, profesor del proyecto Cuba Emprende, subraya la conveniencia de establecer alianzas entre privados y estatales en la situación actual, específicamente, para optimizar el comercio electrónico.

En este sentido, la Red de Emprendimiento e Innovación de la Universidad de La Habana, a solicitud del Ministerio de Economía y Planificación, realiza un levantamiento para lograr encadenamientos productivos entre los trabajadores por cuenta propia y las empresas estatales. La encuesta a completar por los pequeños propietarios formula preguntas fundamentales como: ¿Cuál pudiera ser el alcance de su negocio si no estuviera limitado por las licencias de trabajo por cuenta propia? o ¿Qué podría hacerse de otra forma para potenciar la(s) relación(es)?

De igual forma, habría que fomentar vínculos estratégicos dentro del sector, más cuando ya existen experiencias positivas como los bazares colectivos realizados el 14 de Febrero y el Día de la Mujer. «De ahí han surgido ideas y colaboraciones entre diferentes emprendedores para crear productos conjuntos», comenta Adriana de la Nuez.

Pensando en el futuro, y ante las afectaciones del turismo, la cofundadora de Vitria sugiere potenciar la demanda nacional. Tal criterio coincide con  : «Cuando las oportunidades en el mercado externo se hacen más difíciles, sin dudas una alternativa será nuestro mercado interno, aparentemente pequeño, pero enorme si consideramos cuán difícil le resulta a la producción nacional cubrir esa demanda”.

A juicio del economista Pedro Monreal, el sector privado es uno de los activos con que cuenta el país de cara a la recuperación, pero su aprovechamiento exigiría la legalización de pequeñas y medianas empresas (PYMES). Si estas llegaran a establecerse, según estimaciones del propio autor, se le agregaría entre 1,5 % y 1,7 % al PIB cubano.

Las acciones desde las políticas públicas son decisivas para que el empeño y la capacidad de resiliencia logren fructificar. Entretanto, Sandra Aldama asegura que luego de siete años de trabajo, nadie va a quedarse desamparado.

«El escenario actual es de tanta incertidumbre que estamos repensando nuestras estrategias constantemente con el fin de adaptarnos –dice Adriana Heredia–. Lo que sí podemos asegurar es que no vamos a cerrar».

 

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